Arqueomundo nace de una pasión muy concreta: la de entender el pasado para comprender mejor el presente, algo que compartimos sus dos creadores: Ana y Bence. Es un proyecto que cree que la Arqueología no debería quedarse en libros o museos, sino vivirse, caminarse y contarse de forma cercana.
En Arqueomundo organizamos viajes arqueológicos y culturales basados en nuestra experiencia como arqueólogos profesionales: pensados con calma, donde los yacimientos, los paisajes y las ciudades históricas no son solo lugares que visitar, sino espacios para hacerse preguntas, conversar y mirar el mundo con otros ojos. Nuestros grupos aprenden Historia junto a sis descubridores a través de encuentros con arqueólgos de todo el mundo, por ejemplo, el dr. Hakob Simonyan nos enseña el Mausoleo de Arshakid en Armenia; y descubren rincones de la Historia difíciles de encontrar, como los túneles del rey Zoser en Saqqara (Egipto) o los restos subacuáticos de la ciudad romana de Baia (Nápoles, Italia). Colaboramos con Universidades y asociaciones internacionales, priorizamos el tiempo, el contexto y la experiencia frente a la prisa y la acumulación de visitas.
El proyecto apuesta por una forma de viajar más consciente y respetuosa, alejándose del turismo masivo y poniendo el foco en las personas, las historias y el patrimonio. En Arqueomundo, la Arqueología se explica sin artificios ni simplificaciones, con rigor, pero también con emoción, curiosidad y sentido crítico.
Además de los viajes, Arqueomundo es también un espacio de divulgación en redes sociales, donde se muestra el trabajo real de los arqueólogos, se cuentan historias del pasado con naturalidad y se invita a descubrir la Historia como algo vivo, imperfecto y profundamente humano.
Arqueomundo no busca solo enseñar Historia, sino crear experiencias que conecten a las personas con los lugares que visitan, fomentar una relación más honesta con el patrimonio y demostrar que la Arqueología puede ser una forma de viajar, de comunicar y de entender el mundo. No tiene por qué ser aburrida y somos muchos los que SÍ queremos «ver piedras».


