José Luis Oltra Calatayud

Valencia / Valencia
Año de nacimiento: 1991

Cuarentaydos nació de una incomodidad: ver que la ciencia, la de verdad, la que duda, se equivoca y corrige, suele llegar al gran público como un titular inflado, una curiosidad de feria o, peor, como “una opinión más” en una tertulia. Yo estudié Física y me especialicé en física teórica, venía de pasar años aprendiendo a mirar el mundo con rigor, y me parecía un desperdicio dejar todo eso encerrado en un aula o en un paper.

No empecé queriendo “crear marca”. Empecé queriendo explicar. Explicar por qué una ecuación no es un jeroglífico sino una historia, por qué el universo no es un decorado sino un laboratorio, por qué la duda es una herramienta y no un defecto. Y hacerlo sin tratar a nadie como tonto: si algo es difícil, lo hago digerible; si algo es incierto, lo digo; si algo es falso, también.

Las redes sociales fueron mi banco de pruebas. Ahí aprendí a condensar sin mentir, a usar humor sin convertir la ciencia en un chiste, a responder preguntas sin pontificar. Y sí, a veces toca entrar al barro: desmontar bulos, señalar pseudociencias, decir en voz alta que hay ideas que suenan muy bonitas pero no aguantan dos preguntas seguidas. No es una cruzada moral; es higiene mental. Con el tiempo, ese experimento se convirtió en una comunidad enorme de gente curiosa que me obliga a estar a la altura.

Lo conseguido hasta ahora no son solo números (aunque cuentan): es la prueba de que a muchísima gente le interesa la ciencia si se la ofreces con rigor y cariño. Esa conversación constante me empujó a abrir más puertas. Escribir centenares de artículos de divulgación en medios generalistas para que la ciencia no sea un “rincón” sino parte de la conversación cotidiana. Publicar libros para público infantil y juvenil, porque ahí se juegan muchas vocaciones. Llevar secciones de ciencia a radio y televisión, donde mucha gente se informa sin estar buscando ciencia, y ahí es donde me interesa colarla. Sin solemnidad, pero sin rebajarla.

Y cuando la pantalla se me quedó pequeña, me fui al directo. He dado charlas por toda España y monté un ciclo en Valencia, Moebius, para que investigar no sea algo que “pasa lejos”, sino algo que se escucha de primera mano, se pregunta y se comparte. También me metí en un teatro con “A hombros de gigantes” para hablar de la gravedad. Porque la ciencia también puede ser escena, ritmo y emoción. No para maquillarla, sino para darle cuerpo.

El motor, en realidad, es otro. Yo recibí mucho durante mi juventud y mi formación: profesoras y profesores que me enseñaron a pensar, instituciones públicas que sostienen la educación, divulgadores que me abrieron puertas sin conocerme. Cuarentaydos es mi manera de devolverlo. No como caridad, sino como servicio. Tomar lo que sé, lo que aprendo y lo que me obsesiona, y convertirlo en algo útil para otros. Útil para entender el mundo, para no dejarse engañar, para recuperar el placer de hacerse buenas preguntas y de aceptar respuestas incómodas.

Con rigor, con humor cuando toca, con contundencia cuando hace falta, y con la honestidad de decir “me he equivocado” si me equivoco. Mi objetivo es simple y ambicioso a la vez: que la ciencia deje de parecer un club privado y se convierta en lo que siempre debió ser, una conversación pública sobre cómo funciona la naturaleza.

El proyecto de José Luis Oltra Calatayud